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domingo, 29 de enero de 2017

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO


Érase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera poseía una vaca.

Era el más pobre de la aldea. Y resulta que un día, trabajando en el campo y lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le dijo:
-Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer que tu fortuna cambie. Toma esta gallina; es tan maravillosa que todos los días pone un huevo de oro.

El enanito desapareció sin más ni más y el labrador llevó la gallina a su corral.
Al día siguiente, ¡oh sorpresa!, encontró un huevo de oro. Lo puso en una cestita y se fue con ella a la ciudad, donde vendió el huevo por un alto precio. Al día siguiente, loco de alegría, encontró otro huevo de oro.


¡Por fin la fortuna había entrado a su casa! Todos los días tenía un nuevo huevo.
Fue así que poco a poco, con el producto de la venta de los huevos, fue convirtiéndose en el hombre más rico de la comarca.
Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón y pensó:“¿Por qué esperar a que cada día la gallina ponga un huevo? Mejor la mato y descubriré la mina de oro que lleva dentro”.
Y así lo hizo, pero en el interior de la gallina no encontró ninguna mina.


A causa de la avaricia tan desmedida que tuvo, este tonto aldeano malogró la fortuna que tenía.





FIN
Fábula atribuida a Esopo

lunes, 16 de enero de 2017

EL OLENTZERO: INTRODUCCIÓN



Al igual que en algunos países tienen a Santa Claus, San Nicolás o Papa Noel, el Olentzero (Pirineo navarro), el Caga Tió (Pirineo catalán), y la Tronca, Tocha, Tizón....(Pirineo aragonés), son personajes que cada Nochebuena se acercan a los hogares de los niños para traer los regalos más madrugadores de las Navidades.

La fiestas de invierno más importantes del Pirineo navarro, Navidad y los Carnavales, comienzan el 24 de diciembre, Nochebuena, con la salida del Olentzero, uno de los mas populares personajes navideños. Unas veces pastor, otras carbonero, bonachón, borrachín y comilón que baja del monte para anunciar la llegada de la Navidad, y trae regalos a los niños, vestido con boina y un saco; un rechoncho olentzero (Olentzaro, Onentzaro, Onontzaro...), que fuma pipa y canta su canción preferida (Horra, horra, gure Olantzero).

Esta es una de las tradiciones más ancestrales que todavía se conserva en estas tierras, principalmente en lugares como las comarcas de las cuencas del Bidasoa, Lesaka, Larraun y Arakil, y que se ha extendido a numerosas poblaciones y a su capital, Pamplona, donde es típico el desfile de los Olentzeros acompañados por txistus y tamboriles en la tarde del dia de Nochebuena.

Probablemente su procedencia geográfica se sitúa entre los territorios de Navarra y Guipúzcoa, donde hoy en día resulta extraño concebir la Navidad sin la existencia de este personaje complejo, a caballo entre la mitología y la tradición. La figura del Olentzero, constituye la mezcla de una serie de fenómenos culturales que fueron tomando la forma actual, y cuyo punto de unión ha sido solamente la coincidencia temporal y territorial, pues no siempre se ha concebido tal y como hoy la conocemos; existen diferentes versiones a lo largo del tiempo, pues tanto su vestimenta como su profesión varia un poco dependiendo de las zonas donde se celebra esta tradición. En algunas zonas dicen que es un carbonero, en otros lugares dicen que tiene los ojos rojos casi sanguinolientos, en otros que su cara manchada de carbon es casi negra. Para algunos se trata de un personaje mitológico, precristiano, que viene a anunciar la llegada de la navidad; para otros, en su origen, hacía alusión a la época del solsticio de invierno y su celebración; algunos pueblos creían que este personaje se descolgaba por la chimenea con un hoz y cortaba el cuello a los niños que se portaban mal (similar al hombre del saco); otros le otorgaban 365 ojos, tantos como dias tiene el año y entraba cada Nochevieja en los pueblos para llevarse a los niños que encontraba despiertos.

En Leiza, lo colgaban a modo de tótem protector en balcones y ventanas, costumbre que también se recuerda en Arakil. En la comarca del Bidasoa lo paseaban los niños, sentado en una silla, mientras pedían el aguinaldo. En Larraun tenía aspecto siniestro y lo colgaban de las cocinas junto a la chimenea con una hoz en la mano y boina hasta después de la misa del gallo como simbolo de prosperidad y buena suerte. En Lesaka es donde está más arraigada esta tradición, y la celebración gira en torno al concurso de olentzeros, muñecos de paja o hierba, que se visten de una manera especial y que compiten entre sí para premiar la mejor presentación. Las cuadrillas acuden a la plaza con su olentzero, el 24 de diciembre a las 12 horas en donde tiene lugar un concurso para elegir al ganador del año; por la tarde, un pasacalles con el olentzero ganador y banda de música, recorre las calles de la localidad. Los primeros escritos del Olentzero como muñeco proceden de esta zona, y por eso hay mucha gente que dicen que el Olentzero nació en Lesaka.

Como podemos observar, son muchas y variadas las versiones que giran en torno a este curioso personaje, tanto en su su representación como en la manera de celebrarlo. Sin embargo, parece claro que el origen mitológico del olentzero se asemeja a los espíritus vegetales, árboles, troncos, que existen en los bosques de toda Europa y que, curiosamente, tienen su mayor actividad en tiempos de solsticio, cuando el fuego purificador se convierte en protagonista. El solsticio de invierno se celebraba con la quema de un tronco de árbol que hoy en día es el tradicional tronco de Navidad que recibe diferentes nombres según el lugar: Toza, Tronca, Tizón, Caga Tió, Olentzero.....





lunes, 5 de diciembre de 2016

LA BRUJA BABA YAGA




Vivía en otros tiempos un comerciante con su mujer; un día ésta se murió, dejándole una hija. Al poco tiempo el viudo se casó con otra mujer, que, envidiosa de su hijastra, la maltrataba y buscaba el modo de librarse de ella.

Aprovechando la ocasión de que el padre tuvo que hacer un viaje, la madrastra le dijo a la muchacha:

-Ve a ver a mi hermana y pídele que te dé una aguja y un poco de hilo para que te cosas una camisa.
La hermana de la madrastra era una bruja, y como la muchacha era lista, decidió ir primero a pedir consejo a otra tía suya, hermana de su padre.
-Buenos días, tita.
-Muy buenos, sobrina querida. ¿A qué vienes?
-Mi madrastra me ha dicho que vaya a pedir a su hermana una aguja e hilo, para que me cosa una camisa.
-Acuérdate bien -le dijo entonces la tía- de que un álamo blanco querrá arañarte la cara: tú átale las ramas con una cinta. Las puertas de una cancela rechinarán y se cerrarán con estrépito para no dejarte pasar; tú úntale los goznes con aceite. Los perros te querrán despedazar; tírales un poco de pan. Un gato feroz estará encargado de arañarte y sacarte los ojos; dale un pedazo de jamón.
La chica se despidió, cogió un poco de pan, aceite y jamón y una cinta, se puso a andar en busca de la bruja y finalmente llegó.
Entró en la cabaña, en la cual estaba sentada la bruja Baba-Yaga sobre sus piernas huesosas, ocupada en tejer.
-Buenos días, tía.
-¿A qué vienes, sobrina?
-Mi madre me ha mandado que venga a pedirte una aguja e hilo para coserme una camisa.
-Está bien. En tanto que lo busco, siéntate y ponte a tejer.



Mientras la sobrina estaba tejiendo, la bruja salió de la habitación, llamó a su criada y le dijo:

-Date prisa, calienta el baño y lava bien a mi sobrina, porque me la voy a comer.
La pobre muchacha se quedó medio muerta de miedo, y cuando la bruja se marchó, dijo a la criada:
-No quemes mucha leña, querida; mejor es que eches agua al fuego y lleves el agua al baño con un colador.
Y diciéndole esto, le regaló un pañuelo.
Baba Yaga, impaciente, se acercó a la ventana donde trabajaba la chica y le preguntó a ésta:
-¿Estás tejiendo, sobrinita?
-Sí, tita, estoy trabajando.
La bruja se alejó de la cabaña, y la muchacha, aprovechando aquel momento, le dio al gato un pedazo de jamón y le preguntó cómo podría escaparse de allí. El gato le dijo:
-Sobre la mesa hay una toalla y un peine: cógelos y echa a correr lo más de prisa que puedas, porque la bruja Baba-Yaga correrá tras de ti para cogerte; de cuando en cuando échate al suelo y arrima a él tu oreja; cuando oigas que está ya cerca, tira al suelo la toalla, que se transformará en un río muy ancho. Si la bruja se tira al agua y lo pasa a nado, tú habrás ganado delantera. Cuando oigas en el suelo que no está lejos de ti, tira el peine, que se transformará en un espeso bosque, a través del cual la bruja no podrá pasar.
La muchacha cogió la toalla y el peine y se puso a correr. Los perros quisieron despedazarla, pero les tiró un trozo de pan; las puertas de una cancela rechinaron y se cerraron de golpe, pero la muchacha untó los goznes con aceite, y las puertas se abrieron de par en par. Más allá, un álamo blanco quiso arañarle la cara; entonces ató las ramas con una cinta y pudo pasar.

El gato se sentó al telar y quiso tejer; pero no hacía más que enredar los hilos. La bruja, acercándose a la ventana, preguntó:
-¿Estás tejiendo, sobrinita? ¿Estás tejiendo, querida?
-Sí, tía, estoy tejiendo -respondió con voz ronca el gato.
Baba-Yaga entró en la cabaña, y viendo que la chica no estaba y que el gato la había engañado, se puso a pegarle, diciéndole:
-¡Ah viejo goloso! ¿Por qué has dejado escapar a mi sobrina? ¡Tu obligación era quitarle los ojos y arañarle la cara!
-Llevo mucho tiempo a tu servicio -dijo el gato- y todavía no me has dado ni siquiera un huesecito, y ella me ha dado un pedazo de jamón.
Baba Yaga se enfadó con los perros, con la cancela, con el álamo y con la criada y se puso a pegar a todos.


Los perros le dijeron:
-Te hemos servido muchos años sin que tú nos hayas dado ni siquiera una corteza dura de pan quemado, y ella nos ha regalado con pan fresco.
La cancela dijo:
-Te he servido mucho tiempo sin que a pesar de mis chirridos me hayas engrasado con sebo, y ella me ha untado los goznes con aceite.
El álamo dijo:
-Te he servido mucho tiempo, sin que me hayas regalado ni siquiera un hilo, y ella me ha engalanado con una cinta.
La criada exclamó:
-Te he servido mucho tiempo, sin que me hayas dado ni siquiera un trapo, y ella me ha regalado un pañuelo.



Baba Yaga se apresuró a sentarse en el mortero; arreándole con el mazo y barriendo con la escoba sus huellas, salió en persecución de la muchacha. Ésta arrimó su oído al suelo para escuchar y oyó acercarse a la bruja. Entonces tiró al suelo la toalla, y al instante se formó un río muy ancho.
Baba-Yaga llegó a la orilla, y viendo el obstáculo que se le interponía en su camino, rechinó los dientes de rabia, volvió a su cabaña, reunió a todos sus bueyes y los llevó al río: los animales bebieron toda el agua y la bruja continuó la persecución de la muchacha.
Ésta arrimó otra vez su oído al suelo y oyó que Baba Yaga estaba ya muy cerca: tiró al suelo el peine y se transformó en un bosque espesísimo y frondoso.
La bruja se puso a roer los troncos de los árboles para abrirse paso; pero a pesar de todos sus esfuerzos no lo consiguió, y tuvo que volverse furiosa a su cabaña.
Entretanto, el comerciante volvió a casa y preguntó a su mujer.
-¿Dónde está mi hijita querida?
-Ha ido a ver a su tía -contestó la madrastra.

Al poco rato, con gran sorpresa de la madrastra, regresó la niña.
-¿Dónde has estado? -le preguntó el padre.
-¡Oh padre mío! Mi madre me ha mandado a casa de su hermana a pedirle una aguja con hilo para coserme una camisa, y resulta que la tía es la mismísima bruja Baba Yaga, que quiso comerme.
-¿Cómo has podido escapar de ella, hijita?
Entonces la niña le contó todo lo sucedido.
Cuando el comerciante se enteró de la maldad de su mujer, la echó de su casa y se quedó con su hija.
Los dos vivieron en paz muchos años felices.



La bruja Baba Yaga es vieja, huesuda y arrugada, es un ser perverso y cruel que come personas, generalmente niños. Sus dientes le permiten romper huesos y desgarrar la carne con facilidad.
A pesar de que Baba Yaga consume diariamente grandes cantidades de carne, siempre tiene un aspecto delgado y huesudo.
Baba Yaga vuela montada en un almirez o mortero, a veces una olla, y rema el aire con una escoba plateada.
Vive en una choza que se levanta sobre dos enormes patas de pollo que le sirven para desplazarse por toda Rusia.
La valla de su choza está adornada con cráneos, en cuyo interior coloca velas.
Para entrar en la casa, Baba Yaga dice el conjuro “Casita, casita, da la espalda al bosque y voltea hacia mí”.
El interior de la choza siempre está lleno de carne y de vino. La choza es guardada por los sirvientes invisibles de Baba Yaga, los cuales aparecen como manos espectrales.
Baba Yaga también tiene a su servicio a tres caballeros uno blanco, otro rojo y un tercero negro, que controlan el día, el atardecer y la noche.



FIN


martes, 17 de noviembre de 2015

LA VÍBORA Y LA CULEBRA DE AGUA




Todos los días, acudía una víbora a saciar su sed a las aguas de un manantial.
Un manantial en el que moraba una culebra de agua a
la que molestaba enormemente la presencia de la
víbora, ya que pensaba que tenía más que suficiente
con su dominio de la tierra.

Tal mal se pusieron las cosas, que decidieron resolver
sus diferencias en un combate, en el que la ganadora
se quedaría con la posesión del manantial. Una vez
fijada la cita, las ranas, a las que no les caía bien la 
culebra, se acercaron a la víbora para prometerle
que la ayudarían a derrotar a su enemiga.

Comenzaron a luchar y el grupo de las ranas tan solo
animaba desde lejos a su favorita. Victoriosa la víbora,
comenzó a lanzarles todo tipo de improperios a las
ranas por no cumplir con lo que le habían prometido.

Cuando esta se hubo calmado, las ranas contestaron:

-Nosotras te hemos ayudado tal y como prometimos. La 
culpa es tuya si creíste que en lugar de animarte, 
pensaste que íbamos a pelear por ti.

MORALEJA
Tan importante es el incentivo como la tarea 
En la lucha diaria tan importante es el estímulo como la acción.

domingo, 5 de mayo de 2013

EL SOL Y EL VIENTO



Un día el sol y el viento discutían. Ambos alegaban que eran el más fuerte.

Entonces el viento dijo:

- ¿Ves a ese anciano ahí con el abrigo? Te apuesto a que logro que se quite el abrigo en menos tiempo de lo que lo harías tú. 

El sol se ocultó detrás de una nube y el viento sopló hasta alcanzar la fuerza de un huracán, pero cuanto más fuerte soplaba, más se aferraba el anciano a su abrigo.

Finalmente el viento amainó y se dio por vencido; entonces salió el sol de detrás de una nube y le sonrió cálidamente al anciano.

Enseguida el hombre se secó la frente y se quitó el abrigo.  

Dijo entonces el sol al viento:

- La amistad y la benevolencia siempre pueden más que la furia y la violencia.



Fabula  Esopo

lunes, 15 de abril de 2013

El ego


Un científico descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.
Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo.
El Ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo.
Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estratagema.
Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto".
El científico pegó un salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?".
"Justamente aquí", respondió el Ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. "Todo lo que hace falta para descubrir al "ego" es una palabra de adulación o de crítica".
Autor Desconocido.